Vídeo-Poema ‘MÁSCARAS’

Os dejo el vídeo que muy cortésmente grabó Toñi Caseiro durante mi intervención en el recital correspondiente al mes de febrero de POESÍA Y MICRORRELATO EN VIGO, evento que tuvo lugar en La Galería Jazz el viernes 21 de febrero de 2020.
Muchas gracias Toñi por tener un gesto tan generoso.

VÍDEO POEMA ‘PACTO’- María Villar Portas

Os dejo el vídeo grabado por Roxana Villagrasa Méndez  durante la lectura de mi poema PACTO, en el recital del 17 de enero de Poesía y Microrrelato en Vigo que tuvo lugar en La Galería Jazz, espacio en el que, las hermanas Raquel y Esther, nos acogen y nos miman a todas las personas que allí nos reunimos para dejar libres nuestras palabras.

TOCAR EL SILENCIO

ANAKONDADANAS-1-SILUETA PERFIL

Tocar el silencio,
todo ese silencio
del que camina en solitario,
el de los despojados,
el de las mujeres maltratadas,
el de los huérfanos que ellas dejan…
pensando bien
que alguien es capaz de oírlo
como tú,
aguantándose la ira
y la violencia que genera.

Tocar el silencio,
nuestro silencio
ese mismo que camina tantas veces junto a nuestros pasos,
y nos habita otras tantas,
todo el que se acumula
en la cabeza de un alfiler,
de lunes a domingo,
de enero a diciembre,
entre la infancia y la senectud,
TODO ESE SILENCIO
que nos abarca y nos conjuga,
en la oscuridad
o en la primavera que nos encierra
entre las valvas de su tiempo,
de arriba abajo,
de izquierda a derecha,
tan decepcionante, a veces,
como tan espectacular
SIEMPRE.

Tocar el dolor de ese silencio,
impertinente,
capaz de surgir con libertad
en medio de un pentagrama cualquiera,
bajo un techo de clamores distraídos
o de canciones infantiles,
ESCRIBIR Y DESCRIBIR
entonces
con la memoria inquieta
PERCIBIENDO
con sencillez
el fragor de los sentidos,
el prodigio de la música
que el mundo arroja sobre ti,
en una tela de araña suave
tejida sólo para proteger
sin atrapar, sin asfixiar.
SIN JUZGAR.
Y subir a ese cielo sin terminar
DEL QUE NADA TIENE
para lanzarte
sin miedo ni paracaídas
a ese tiempo
al que siempre has llegado tarde,
dejando que tu cuerpo
resbale hasta el final,
se separe de su barro,
se haga feliz y nuevo
en otro cuerpo
que te ame sin cansancio
y te dedique muchos campos
llenos de días, hierba, música…
Días para comprender tus días,
tu silencio, que ya no huye,
y se afina como un instrumento
en manos expertas.

Cuerpos que se superponen
y se saben vivos
porque saben soñar en todas direcciones
dispersando sonidos superfluos,
esos gigantes que crecen densos
y nos roban argumentos.

Juntos rompemos todas las respuestas,
las preguntas que aún han de venir,
aplacamos ese dolor incrustado en la memoria
mientras nos abandonamos desnudos
el uno en el otro,
fuera de cualquier emboscada,
de cualquier razón
que no sea el instinto de amarnos
en medio de ese silencio que nos grita,
de una locura que se suaviza
en nuestro aliento,
para escribir, de nuevo,
Y DESPUÉS,
respirando acompasadamente,
tocando nuestro silencio cómplice,
PROTECTOR, SOLIDARIO
Y SIN DOLOR.

M.V.P.

PACTO

CABEZA DE COLORES

Me encuentro en ese tránsito
de llegar
a un pacto con la vida,
buscando una salida
dentro de un círculo sin retorno,
un cambio,
que señale alguna dirección cierta,
una ilusión no contaminada por protocolos,
un paisaje sin fisuras.

Conozco bien el sufrimiento intenso
que arrastra cada paso en la memoria
y fuera de ella,
cómo se ensambla el dolor
con otro dolor,
en un puzle que aventura
no terminar jamás,
amenazando con una locura
que permita ver con claridad
esta respiración
que por momentos se hace efímera.

En medio del mundo
me encuentro en medio de nadie
con el mismo rigor incomprensible
que gira constantemente a mi alrededor.
Hay una apatía que desea instalarse
en mitad del cerebro
mientras el corazón piensa en incendios
y aún la memoria no está calcinada,
ni el miedo o la fatiga han podido con ella.

He sido testigo de la restauración de este silencio
que juega a tenerme y no,
a provocar un dolor agudo,
quizás yo sea culpable de soñarlo también,
sin regodearme en el combustible que lo alimenta
pero con temor de mi propio temor,
en una costumbre atávica
de no saber cómo cuidarme de mí
y soñar siempre a destiempo
inmolándome en un insomnio que me domina,
una oscuridad que me atrae con constancia,
en la que, cada día,
desanudo las sombras del día anterior,
donde me pregunto
si este retorno es válido
para reconocerme el pulso
e incubar otro latido
que siga haciendo circular mi sangre
por todos los rincones supuestos
de una realidad inconfesa,
o si mi imaginación
es una equivocación más,
otra,
de todas las que fluyen en mí
con ambigüedades superpuestas
en el caos que me persevera
y en la desnuda soledad que me asedia,
que me acapara,
intentando que olvide dónde estoy
y dónde soy.

Cada día es ya mañana
en el curso de los recuerdos
que aún soy capaz de tolerar
mientras intercepto un momento
vagamente feliz
que pueda, a su vez,
absorber lo negativo,
drenar lo superfluo,
para encontrar de nuevo en mí
tu presencia nunca excesiva
y tu único e inconmensurable amor.

M.V.P.

EXCLUIDOS/María Villar Portas

VAGABUNDO-10

Imágenes Jean Michel Basquiat

Poema leído durante el recital de Poesía y Microrrelato en Vigo el viernes 20 de diciembre de 2019.

Caminas entre otros,
con esa locura que te otorga la miseria,
dejando una radio encendida en tu cabeza
que te guíe al contenedor
que contiene,
quizás,
tu única comida del día
o quizás ninguna comida.

No hay plan para hoy,
ni para mañana,
ni pan tampoco.

Esos pasos que se arrastran
tras de ti,
son los tuyos,
llevan esa misma prisa gris,
exactamente igual a la tuya,
de querer comprar todo,
tenerlo todo,
incluso un hogar
para el que no tuviste tiempo
de rellenar la última casilla de un impreso.

Manejas todos esos gritos,
tus gritos,
que vienen de la gente, dices,
a ti te lo parece,
y todos esos ruidos de coches que te aturden
circulando siempre
en un atasco maloliente.
Entre todos ellos
sabes
que nadie te conoce,
ni le interesas,
tanto si andas,
como si te detienes,
como si desapareces.

Tienes el don de la invisibilidad.

Quieres alejarte
pero NO sabes cómo,
porque necesitas zapatos nuevos
o un patinete eléctrico
de esos que se ven ahora.
Piensas, también,
sí,
también piensas,
entre la maraña de tus caos,
que quizás te haga falta
una póliza de decesos
que te garantice un entierro
aunque nadie se entere de tu muerte,
esa que tanto temes
y que pisa la misma hierba que tú.

Desconoces qué ha pasado con tus hijos,
dónde están, qué hacen sin ti,
qué podrías hacer por ellos,
aunque lo más seguro
es que no quieran saber nada de tu vida.

Llevas años
arrastrándote como un gusano,
con dolor de muelas
y dolor de alma,
enfrentando un mundo
que te pincha con mentiras,
te provoca miedo,
te abandona
a la puerta de cualquier comedor social
con promesas de un año nuevo y mejor.

Y tú,
para no desfallecer completamente
sólo piensas en robar,
algo,
aunque sea pequeñito,
sólo un poquito de tanta sobra,
para no morir de silencio
leyendo pintadas por las paredes
y dejando crecer tu pelo
hasta el suelo
hasta que no quede espacio
para crecer nada
en esta farsa
de frases valientes
en calles iluminadas
con las que no se puede
cometer una vida.

Y dices,
y repites,
que todo es injusto
mientras sorteas puñaladas nocturnas
y desconoces dónde dormirás hoy, si duermes.

Y piensas,
y sigues pensando,
con insistencia,
en tus cosas,
que no son las cosas de los demás,
mientras te alejas por la acera
y todo sigue igual
para ti
y el mundo se desea
en todos los idiomas
¡¡¡una FELIZ NAVIDAD!!!

M.V.P.

Vídeo grabado por Roxana Villagrasa Méndez en la Galería Jazz

VÍDEO-POEMA INAUDIBLE/ RECITAL PM VIGO 15-NOVIEMBRE-2019

‘Escucha cómo cruje de noche el armario’
(Paroles-Palabras/Jacques Prévert)

El poema tomó como punto de partida el verso anterior, perteneciente al poema ‘Las grandes invenciones’, aunque el verso no funciona como un epígrafe pues mi poema nada tiene que ver con él.

 

¡Escuchad!
¡Escuchad cómo cruje la noche!
apretada contra las paredes,
perfilada en cada mueble
y en cada curva de la carretera,
tocando a la noche que la antecede.

No es una noche más,
no una noche cualquiera,
deshilvanada entre estorbo de relojes,
ni una noche menos
resonando en medio del cerebro
devorando cualquier brillo
que se atreva a destacar.

Quizás nadie la ha visto llegar,
tan temprano y acicalada,
entre tanta casualidad,
tantas tarjetas de visita, tantos abrazos…
tanto polvo que nos pellizca los ojos,
y tantas risas por segundo.

Es más fácil
acobardarse bajo el peso del día,
al borde de cualquier hora suelta,
mientras se coagulan los segundos
en sucesión pacífica,
que escuchar una leve canción
escondida entre dos miradas que se cruzan,
dos respiraciones que coinciden
en el secreto de la sencillez.

Todo pasa tan rápido.
Nos bebemos la noche
sin que nadie nos llame a ella,
incapaces
para captar ciertos sonidos mudos,
esas señales que se alojan tranquilas
en medio de nuestros caos cotidianos,
y persistimos en el empeño
de asfixiar lo que no vemos,
y lo que vemos
pero no prestamos atención.

¡Escuchad! Repito.
¡Escuchad!
Cómo cruje la noche,
esta precisa noche,
en la que suenan los cuerpos
y algunas almas se golpean,
salvajemente,
apartadas de cualquier testigo,
y al compás,
de cualquier compás
no compartido,
fugaz,
pero capaz,
de partir hasta el último aliento
de sus propios huesos.

Escuchad cómo se aparta
ese manto de nubes grises
que nubla cualquier otra percepción.

Sólo esos jardines llenos de humanidades
tendidas en el suelo,
como soñando,
han escuchado
ese dominio de la oscuridad,
en medio del frío y la intemperie,
y han perfeccionado,
aún más,
su música
para liberar un vuelo de pájaros
en la primera mañana
cuando la hierba finge llorar.

Cruje la noche,
cada noche,
mientras una mujer,
en cualquier parte,
sufre el sonido
de una puerta que se cierra,
sobre su vida,
para siempre,
y ya no tendrá
ningún mundo para vivir,
y tendrá
que soñar otro,
que deje de gritarle por dentro,
y de cancelar sus emociones.

Esa mujer de cualquier parte,
es una mujer de tamaño natural,
que acaso llame a tu puerta,
alguna vez,
no para pedirte sal, o azúcar,
ni un poquito de atención siquiera,
solo para que sepas que existe.

Ella posee la cualidad
de oír al universo entero
y hasta el giro de la tierra
mientras resiste a su pasado
y persiste en su presente
aunque jamás pondrá en una balanza
su miedo y tu peligro,
en medio de la nada en que apenas existe.

Cruje la noche,
esta misma noche,
la que ninguno escuchamos,
igual que crujen
las hojas secas a nuestros pies
en la parada del autobús
y tu insistes en imaginar el mundo desde la ventana de tu atalaya bebiendo la enésima cerveza barata
mientras Cohen susurra ‘In my secret life’
desde tu ordenador ultra-sensitivo,
porque a nadie le importa si la gente vive o muere
en esta noche o en cualquier otra noche de su vida
o si los barcos toman la deriva de cualquier ruta posible.

Os dejo el vídeo grabado por Toñi Caseiro

MATERIA SOBRE MATERIA

CABEZA DESHACIÉNDOSE-1-1

Este es otro de esos poemas-hallazgo con el que me he dado de bruces inesperadamente en estas últimas fechas. El único dato que poseo sobre su escritura es que fue escrito un mes de octubre, imposible saber nada más, excepto que aquí está para quien desee leerlo. Es uno de los cuatro poemas que leí muy malamente -a mi edad la presbicia manda- en el recital de Poesía y Microrrelato de Pontevedra el pasado viernes 25 en su sede O Diaño. Agradecer los vídeos y la compañía de Marisa Lozano Fuego.
Un placer compartir cartel con Adri de Vargas, Queco Fresco y Montse Copa, así como las personas que participaron en el micro abierto: Lola Villar, Nila Álvarez Pousa, Adela Martínez, Elisabeth Oliveira, Elloboestaaquí, Charo Miloro y Ana Corzo organizadora sensible y hermana poeta.

 

Todos los días la Materia me maltrata.
Mi sensibilidad es una llama al viento’
Livro do desassossego-Bernardo Soares (F.P.)

 

Materia sobre Materia.
Un pensamiento pasa, se posa
en el vértice de un continente
y no sabe si arrojarse al horizonte
o esperar al crepúsculo para sucumbir.

El equilibrio de la raya
absorbida por los ojos
es infinito en la luz,
luciérnagas en tu cerebro.
Orbitas en un círculo propio
sin moverte de tu eje.

El día siempre es azul.
LA NOCHE, ES.

Ya has perdido la cuenta,
ESTA,
Y OTRAS,
de las primicias y los devaneos,
de todos los olvidos
que te han vivido
mientras tu propia luz se depreciaba
y te acogía una música de silencio.
Así arañas horas al tiempo
hasta que una noche nueva
vuela hasta ti, con su cauce desconocido,
te golpea…
y se condensa en el aire,
vuelto viento de piedra,
cristales resbalando por tu cara,
tu piel, tus manos…
como si conociese tus gestos
o tu alma.

Una IDEA,
QUIZÁS,
O UN CAOS INYECTADO EN VENA.

No sabes QUÉ ocurre
entre este mundo de gente
que parece gozar sin entender,
acaso no haya que entender nada.
No sabes QUÉ hacer
para que esa NADA pase,
o para que todo suceda
en una fracción de la fracción
de tu errática existencia.

Y te empeñas en barnizar de claro
la buhardilla
en la que amas un poco más
– CADA VEZ –
en la que eres infiel,
entre música y humo,
a esas orillas de la costumbre,
buscando materializar ritmo y gemido
dueña de cada pulso que convocas.

De repente
viene el sueño,
ese mismo sueño
que recurre a ti,
objetivándote,
y te recorre
siempre de la misma manera,
CASI,
a la misma hora
Y A LA VEZ QUE, A MÍ,
sin tenernos en cuenta,
sin preguntar
si lo queremos soñar.
Y así decidimos
gastarlo en las sombras
-de un parque absorto-
en la batalla autoimpuesta
de nuestros absurdos primordiales
deseando llamar a nuestra imagen
para romper,
romper la prisa y la distancia.
ROMPERLO TODO:
CADA NADA
CADA COMPARACIÓN
CADA AGONÍA
Apartar un momento para después,
y después,
seguir rompiendo:
EL MOLDE IMPUESTO, más que caducado,
TODO LO ESTABLECIDO
LO CORRECTO, INCULCADO, ORDENADO…
LO QUE LOS DEMÁS ESPERAN DE TI.

Te desencajas, te desprendes
INCLEMENTE, INOCENTE,
de la cleptomanía
de los instantes que sientes,
en los que todo ha sido vivido,
inventado, hurtado, manoseado.
Deseas el estallido
de una bomba original,
BESTIAL, INSACIABLE,
capaz de pronunciar tu nombre
hasta más allá de ti,
la única convicción de tu ser vivo
en medio de diablos,
desangelados,
entre comas y puntos y aparte.

Sigues deambulando por ahí
de manera sistemática
sin lograr penetrar
en esa ausencia que todavía duele,
y nada te importa
si aquí quitas
o allá pones.
Y a nadie importa
si lo haces o no.

Así es esta oscuridad relativa,
todo se mide
y pierde gravedad
SIEMPRE
con relación a la claridad del otro.
Se resuelve un argumento
y se perpetra un futuro más
-dentro de cualquier otro posible futuro-
con la facilidad de deshojar una margarita.

Aun así, NO SABES
desarmar la ecuación de un conflicto,
sacudirte ESAS ESPINAS
que han nacido en tu piel,
quitarte esa ponzoña que envenena tu sangre
que te ha llenado de fragilidad,
TANTA
que no te ha dejado mirar al otro lado de ti,
para terminarte,
para comenzar otra vez
a ser tú y otra nueva.
Jugando al escondite
con huellas que se despistan.
DESPEGANDO,
DESPIDIENDO
la exageración de tu aliento
cuando estás cerca
y cuando más te alejas.

En medio:
EL VACÍO,
EN POSICIÓN FETAL,
preparándose para nacer
– MATERIA SOBRE MATERIA –
balanceándose
antes de desaparecer,
definitivamente,
por el borde de tu vida,
para parirse
en su propio corazón
bajo un cielo que lo entienda.
EN UN DÍA AZUL.
O EN UNA NOCHE QUE SEA.

María Villar/ un octubre cualquiera