EL TIEMPO FINGE SILENCIO (PREMONICIÓN)

 

CERRADURA Y CADENA CON CANDADO BLANCO Y NEGRO

El tiempo finge silencio
mientras una cefalea recurrente
me precipita en cama
con un falso fundido en primavera,
haciendo batallar en mi cabeza
realidad y pesadillas.

Todas las puertas que dan a la calle
vomitan las cuencas vacías de cientos de ojos
haciendo cola sí, cola también,
en cada banco, farmacia, frutería…
cada cual, desde su nido enfermo de miseria,
hombres tiesos como estafermos,
viendo lejos, muy lejos,
el final de una calle tan llena de cajones siniestros
como vacía de nosotros mismos,
harta ya de tantos cálculos inexactos,
de hombres cuya palabra vale una mierda,
de profesores ahítos de pequeñas-grandes malicias
aquellos que siempre predican con el in-ejemplo
sus poesías dichas con el mismo cansino sonsonete
sus “no os aflijáis”
porque todo sigue siendo bonito,
aunque, quizás, nunca pare de llover,
quizás todo siga en suspenso.

Contemplo, con tristeza:
la mercería cerrada, la tienda de ropa,
la zapatería, la lavandería,
la única librería de mi barrio
que seguramente no volverá a abrir,
la relojería en la que ponían pilas nuevas a mi tiempo…
Recuerdo, con nostalgia,
los días en que cazaba fruta en los árboles,
los mismos de dónde ahora
hasta los gorriones se han largado
de tanto sobresalto a prueba de huevos.

Mi casa llora entre montones de cosas,
porque no entiende de errores,
de soflamas, como bravatas,
lanzadas desde televisiones y radios
igual a credos
con los que confiscarnos la mente,
manipulando desde la política de media braga
y esas tertulias omniscientes (heterodiegéticas FLECHA ROJApalabro tertuliano).

Me hago trizas tras los cristales de las ventanas
viendo a otros despojados como yo
mientras digo adiós a lo conocido
y me dirijo por un camino hacia no sé dónde
que me verifique en alguna parte,
en tanto el resto del mundo
da la vuelta en la misma esquina machaconamente,
hasta encontrar la siguiente y la otra,
como autómatas teledirigidos.

Corro para verme en el espejo,
uno cualquiera,
de entre los dos que multiplican mi pequeño espacio solitario,
mas no veo nada,
ni a mí, ni al espejo.
¡Puto mundo robamiradas!

Me dicen, algunas veces,
algunas voces,
que no le dé tantas vueltas
a mi cabeza genealógica,
que no busque la razón de la bestia
vanagloriándose de trabajar entre ingratitudes
sin hallar una respuesta para recordar,
ni un nudo que deshacer.
Que me olvide de que la tierra gira,
imaginándose máquina perfecta
con una chistera mágica
de la que salen conejos y mariposas.
Que deje de jugar entre cadenas imaginarias,
de reventar páginas
a fuerza de desnudez y pelo largo,
que me acompañe de las flores del “buenismo”
en el que no creo,
ahora que sólo puedo sentir
cómo me envuelven
los tentáculos de las nubes
y extraños seres sin huesos
que se iluminan dorados,
creados de sí mismos
para regresarme anciana a esta ciudad que,
lentamente,
se desprende de mí,
entre aguas y aromas chirriantes,
incapaces de devolverme a mis huesos,
a los papeles de mi propia risa
cuando apenas me quedan fuerzas,
siquiera,
para sostenerme los ojos
y el corazón late doloroso
en la cabeza de la niña que fui,
que aún soy,
andando por senderos
encendidos de fuegos inextinguibles,
de palabras que han cambiado el nombre de su rumbo
Y ya sé que no seré la misma,
ninguno lo seremos,
hasta que las estaciones no pasen de largo
haciéndonos elegir entre vivir y no
mientras el silencio sea síntoma y no respuesta.
M.V.P. 6-MAYO-2020

 

 

 

CAFÉ SOLA

 

CAFÉ SOLA-BLANCO Y NEGRO

Se avecinaba bonito,
el día.

Por delante un par de informes,
bastantes lecturas -alguna interesante-
para ser tan temprano.

En la cocina, abierta la puerta al patio,
preparo un café,
negro, fuerte, solo,
como a mí me gusta.

Llega, de repente, un mensaje,
con su tintineo de señal tecnológica.
Desde la pantalla alguien me señala con el dedo
sin saber muy bien qué es lo que quiere de mí,
excepto dedicarme palabras injustas, ruines, mezquinas,
deleznables, cretinas…

Siento que vienen hacia mí los perros,
(ya tardaban en llegar esta vez),
esos que siempre te ladran al pasar
aunque tú ni los mires.

El sol deja de ser la capital de hoy.

Quiero pensar que no ha sonado el despertador,
que estoy en medio de una pesadilla o,
quizás,
me he despertado y sigo soñando,
pero no soy capaz de salir de mi cabeza.
Sueño mal, algunas veces,
creo,
la mayoría de los sueños,
por suerte y Lorazepam,
no los recuerdo.

Desde la puerta, café en mano, veo las plantas,
que me miran desde sus tiestos
esperando su agua de abril
¡pobrecillas!
tan sólo obtienen de mí
el humo del primer cigarrillo.

¡Qué amargo me sabe este café!
el único del día,
el único que me ve,
medio dormida, medio despeinada, medio desnuda…
mientras se encarga de decirme
que estoy sola siempre
por mucho que me rodee de una multitud.

Lo sé, lo asumo, ya no me hace daño.

Se ha quedado frío,
el café, el día que se avecinaba bonito.
He olvidado ponerles azúcar
y ahora el corazón cabalga loco,
intentando escapar del polvo,
de la sombra gélida,
de los ruidos que detesto,
pero, sobre todo,
huyendo de la mierda
de la mucha y fétida mierda
que otros esparcen de buena mañana
sobre un ser humano,
humana,
que tiene el privilegio de ser libre
y decidir lo que quiere hacer,
cuándo, cómo y con quién,
sin más vueltas.

Se avecinaba bonito,
el día…

M.V.P.

2º Recital Telemático de Poesía y Microrrelato en Vigo 17/abril/2020

Desde aquí quiero agradecer a todas las personas que, desinteresadamente, han colaborado con sus trabajos para que este vídeo sea posible. Por el momento no tenemos otra forma de llevar a cabo los recitales de Poesía y Microrrelato en Vigo. Espero y deseo que pronto nos podamos reencontrar en vivo y en directo. Mientras esto no llega aprovechad para leer, leer y leer, también escribir, aprender algo nuevo (en mi caso estoy aprendiendo a estar callada). Por encima de todo cuidaos mucho, tened paciencia y quedaos en casa. Lo superaremos y volveremos a estar juntos. ¡Ánimo a todas y a todos!

MUJERES / VÍDEO-POEMA / 20 DE MARZO DE 2020

Este poema ha sido grabado con motivo de la celebración del Día Internacional de la Poesía que, como sabéis, se celebró el pasado 21 de marzo.
Por este mismo motivo ha sido incluido, junto a otros poemas de diferentes poetas, en una publicación virtual en la que colaboran personas que organizan y participan en los recitales de Poesía y Microrrelato que se celebran en Galicia y Buenos Aires. La idea de hacer esto ha partido de Diego Horschovski, organizador de Poesía e Microrrelato Compostela.
Poesía uniendo continentes.
Si queréis ver todos los 8 vídeos, de aproximadamente 3 minutos cada uno, podéis hacerlo en la página siguiente:
https://www.facebook.com/Poesía-e-Microrrelato-Vigo-384039521990165/
Os dejo aquí el enlace del vídeo que corresponde al mío:

 

 

1er. Recital Telemático de Poesía y Microrrelato en Vigo / 20 de marzo de 2020

Como sabéis los recitales de Poesía y Microrrelato en Vigo, que tengo el privilegio de organizar, se celebran todos los meses en el café La Galería Jazz, desde septiembre de 2019, antes en otro local. Con motivo del confinamiento provocado por el Covid-19 este mes no hemos podido hacerlo como siempre. Sin embargo, gracias a la generosidad y solidaridad de poetas habituales en estos recitales, hemos podido realizar un recital telemático para ofrecerlo a todo el mundo. Cada poeta se ha grabado en su casa y todos los vídeos se han montado en uno solo para darle unidad. No ha sido un trabajo técnico, pero sí un trabajo hecho con mucha ilusión y afecto.
Gracias a todas las personas que han querido colaborar en este proyecto: Pepe Verde, Germán Son, Belén Choren, André de Oliveira, El Lobo Está Aquí, Sexto Horacio, Roxana Villagrasa, Xabier Cereixo, Laura de Cáceres, las hermanas Nicole y Nayra Doural Domínguez y Rolando Benegas.
Aquí os dejo el vídeo deseando que lo disfrutéis y os ayude a pasar tantas horas de encierro.

No olvidéis que cuidándonos cada uno estamos cuidando a los demás.

 

CALLE NOCTURNA Y VACÍA

CALLE NOCTURNA VACÍA-1-BN

 

La vida es, a veces, como esa calle nocturna y vacía, festoneada por árboles, por luces de farolas, puntos de fuego y recompensa.

Entre los adoquines asoman, brillantes, los restos del último chaparrón, las gotas que me resbalaron por la cara…sin posibilidad de discernir si esa humedad era buena o no.
El silencio testigo de los últimos pasos, huyéndose siempre, huyéndome, en la perspectiva de otra cosa, sin saber qué, mas sin capacidad de darse por vencidos.

Al fondo, la ciudad se pierde en sí misma. Igual yo, me pierdo, me encuentro, me extravío de nuevo en sucesión de paredes intraducibles.

M.V.P.