PIEL

EL CALOR DE LA PIEL

Alguien, libre y salvaje, está al acecho de un soplo de aliento que desordene los copos de nieve depositados en tu pelo. Quizás el sencillo contacto de otra piel que te haga perder la costumbre de la tuya mientras se resuelven valles y médanos.

Una vez despeinada la risa ya la ingenuidad se convierte en arte, por el que descienden las yemas de los dedos, trazando nuevas formas que desean ser amadas por tan precioso calor. Es ahí el lugar en el que el estremecimiento se hace dueño de sí mismo y decide buscar hasta el infinito…

M.V.P.

 

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