OCTUBRE

Todo lo que no se ha podido controlar
ha quedado atrás
estrellado entre miles de descontroles
iguales, similares, sempiternos…
rebeliones cortadas de raíz
rebeliones rodadas hasta la última secuencia.

Días tejidos de más días,
rutinas de acción que siguen un guion
incapaces de parar la pulsión,
de ver los sonidos que los envuelven,
de notar la pupila que se ha posado en su piel,
tan ocupados,
SIEMPRE,
en leer los mismos podridos titulares de prensa
para poder seguir lanzando al aire
el exabrupto de su diatriba.

Seguir con su vida
tal y como la han programado
-con disfraz literario incluido-
es su único y total objetivo
y no interesa ver hacia los lados
llenos de basura que molesta:
desahuciados, excedentes de borrachos,
drogadictos por omisión,
estudiantes sin futuro, mujeres sin libertad,
putas y viajeros por necesidad,
artistas en precario,
solitarios por soledad
¿ALGUIEN POR DECISIÓN?

Ya no queda nadie cercano y abrazable,
se han agotado los insomnios
y las páginas en blanco han dado paso a otras,
TANTAS,
como posibilidades divisadas.
Y aún así
nos hemos permitido el lujo
de desperdiciar el momento aquel
en que estuvimos solos
y tuvimos la oportunidad de poder vernos y comernos
POR DENTRO Y A FONDO
igual que una ola elige una roca
y no otra

PARA ROMPERSE
mientras escribe el último alegato
sobre el amor y la muerte
justo en el momento
en que el humo estridente de su cigarrillo
desaparece bajo la arena de aquella playa exacta.

Tal vez se encuentre allí
ese infierno disipado que nos conviene,
el que agita sus alas
entre tu latido y el mío
tratando de alzar un vuelo único
de incandescente satisfacción
que nos queme definitivamente.

-UN VANO ESFUERZO DE ACELERACIÓN ENTRE SEMÁFOROS EN ROJO-

Y al final
te das cuenta
de que el calendario tiene una hoja menos,
que se ha caído sola,
no porque sea otoño,
no porque espere que el mundo la levante
y le pague un entierro poético
sino porque, en realidad,
lo que desea
es que algo comience
dentro de ese mundo
que nada entiende
y todo pretende.

Tu cuerpo mismo se confabula nocturno
buscando en un mar rompiente
ese lugar oculto
en el que escuchar,
POR ÚLTIMA VEZ
la única música que te gusta.

Quizás, entonces,
salga el sol para alguien
aunque no seas tú.

© María Villar Portas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s