ANIMAL

Animal con aspecto de movimiento
representas dificultad en un evento natural,
barajando características
de un fenómeno físico grave:
naces de la marca frívola del artista.

Corre a casa

-CORRE- a buscarte

desde tu nacido humedal

a una nonata Tierra manipulada.

Manipula

Manipula a partir de la preocupación,
del cincel sobrenatural de la nada.

Manipula

Desde la metafísica del físico
que vive en simpatía con la materia veloz:
con tu vida estándar,
con tu punto medio,
y a medio hacer.
Tus medias palabras
y tu raíz desplumada.

Sufre sufriendo.
Sufre
con la entidad categórica de tu crónica,
que casi acepta
una contraseña de tolerancia,
antes de tirar
de tu palo sintáctico en construcción.
Todo,
mientras usas la consigna de la ubicación
para cometer un desastre de confianza
-y varios desahucios-
en tanto construyes clavos
que explotarán en ataúdes.

Destruye y huye.

Huye a través de la dependencia,
de un trabajo que nunca recibió accesorios,
hasta conseguir vivir en caos.

Construye.

En la esencia de la resistencia de la existencia,
la que subsiste siempre
para ser deconstruida después.
Conocido ese vago desmoronarse de fragmentos,
innecesarios, mínimos, perezosos…
buscas hundirte en acción indefinible de tus manos,
almacenar
tus objetos mentales
en un cuadro que equilibre
tu columna indescriptible,
hasta poner orden en cada vértebra,
que tu contenido cognitivo
sea depositario
de la imagen en movimiento.

En esta euforia psicológica
agitas tu instalación característica,
te conviertes en línea,
que entrega otra línea,
en un programa de estudio emocional en curso,
que no es más,
que una representación interna
de la inducción de tu blanda muerte pasable,
que nadie juzgará racional,
pues comenzó
dentro del reflejo de una escala,
haciéndose oficial así,
tu ligereza inteligente.

Inteligencia.

Inteligencia construida
sin salir del brillo de tu cuerpo…
y de sus fenómenos orgánicos.
Supera cualquier valor administrativo funcional,
tomando posesión de la ejecución de tu vida,
ese arroyo sin propiedad,
ni troncos que floten muertos en el sistema,
fijando una reparación que te sirva de apoyo
para seguir fluyendo.

Fluye.

Fluye y confluye
para constatar que estás vivo,
y en ejercicio de tu extinción,
de todos los dibujos que te representan
sin ser tú, o siendo tú,
sin saberlo:

-Verdadero adepto
a la capacidad de la tierra,
para superar,
antiguas cabezas grises,
HECATÓMBICAS,
esas expertas
en aniquilar la sustancia veraz
del alma y la perversión;

-Agente causal de superación,
con posibilidad de resultados.
Sin temor,
ni a las consecuencias,
ni al posterior nivel de presión
que te vuelva
a un estado anterior de preocupación.

-Trabajador capacitado.
Sin duplicidades,
ni divisiones territoriales,
ni uniformes
-que insistan con ansiedad-
sobre tu disposición al juego mental,
o no.
Mientras tú
sólo buscas experimentar,
modificar, crear…

Con la responsabilidad de la abstracción,
a la que agregas signos de conocimiento,

O

CON

CIMIENTO,

y toda la potencia de la práctica.

Capaz.
Sí.
Capaz,
de modelar cada división de la vida,
la tuya, la nuestra,
hasta presentar entre los dedos
el propio valor de una órbita sin precedentes.
Esto no hay diván de psiquiatra que lo resista.
No hay libro de instrucciones que lo enseñe.

Ahora es cuando dejas de ser animal
para ser más animal todavía.
La verdadera fiera,
que se carga todo,
para empezar de nuevo.

Animal perfeccionista puro y brutal.

——————————————————————
© María Villar Portas

 

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