S/T

Aldán

PLAYA ALDÁN-1 B.N

Desde que me levanto

nunca sé

desde dónde o quién

llegará el manotazo.

 

Igual de la moto

que va como una bala calle abajo,

o el bocinazo mañanero

del que tiene ansias

por llegar a su cadena de Citroën,

también de ese hombre que habla a gritos con no sé quién,

seguramente le grita al propio teléfono,

inofensivo y en su mano.

 

Me llegan todos los ruidos

de lejos a cerca,

y se van,

como las personas,

sin dejar otro eco

más allá de su recuerdo.

 

Me veo en casa,

sin ganas de trabajar,

ni de oír ninguna voz humana,

con las persianas bajadas a tope,

sintiendo cómo cambian las horas

a través del sonido exterior.

Sin otra cosa que hacer,

salvo comprobar que respiro

y me apetece un café fuerte y solo.

Nada pasaría si no me apeteciera

o si no respirara.

Los gorriones seguirían alborotando en el patio

nerviosos por no haber recibido su pan de hoy, de ayer,

pero se irían en un rato,

como si tal cosa,

a jugar en otro lugar.

 

No sé qué hora es,

o si afuera está oscuro,

aunque tampoco me importa demasiado.

Me llega el repiqueteo suave

de alguna lluvia tímida

tan blanda, que casi puedo sentirla en mi cara.

 

Quizás hoy sea un buen día,

cuando todos los ruidos se marchen,

para terminar en la playa,

sin ver a nadie,

sin que nadie me vea,

sin sentir otro sonido que no sea el del mar,

su sosiego, su olor…

esperando que amanezca de otra manera.

 

María Villar

 

 

 

 

 

MATERIA SOBRE MATERIA

CABEZA DESHACIÉNDOSE-1-1

Este es otro de esos poemas-hallazgo con el que me he dado de bruces inesperadamente en estas últimas fechas. El único dato que poseo sobre su escritura es que fue escrito un mes de octubre, imposible saber nada más, excepto que aquí está para quien desee leerlo. Es uno de los cuatro poemas que leí muy malamente -a mi edad la presbicia manda- en el recital de Poesía y Microrrelato de Pontevedra el pasado viernes 25 en su sede O Diaño. Agradecer los vídeos y la compañía de Marisa Lozano Fuego.
Un placer compartir cartel con Adri de Vargas, Queco Fresco y Montse Copa, así como las personas que participaron en el micro abierto: Lola Villar, Nila Álvarez Pousa, Adela Martínez, Elisabeth Oliveira, Elloboestaaquí, Charo Miloro y Ana Corzo organizadora sensible y hermana poeta.

 

Todos los días la Materia me maltrata.
Mi sensibilidad es una llama al viento’
Livro do desassossego-Bernardo Soares (F.P.)

 

Materia sobre Materia.
Un pensamiento pasa, se posa
en el vértice de un continente
y no sabe si arrojarse al horizonte
o esperar al crepúsculo para sucumbir.

El equilibrio de la raya
absorbida por los ojos
es infinito en la luz,
luciérnagas en tu cerebro.
Orbitas en un círculo propio
sin moverte de tu eje.

El día siempre es azul.
LA NOCHE, ES.

Ya has perdido la cuenta,
ESTA,
Y OTRAS,
de las primicias y los devaneos,
de todos los olvidos
que te han vivido
mientras tu propia luz se depreciaba
y te acogía una música de silencio.
Así arañas horas al tiempo
hasta que una noche nueva
vuela hasta ti, con su cauce desconocido,
te golpea…
y se condensa en el aire,
vuelto viento de piedra,
cristales resbalando por tu cara,
tu piel, tus manos…
como si conociese tus gestos
o tu alma.

Una IDEA,
QUIZÁS,
O UN CAOS INYECTADO EN VENA.

No sabes QUÉ ocurre
entre este mundo de gente
que parece gozar sin entender,
acaso no haya que entender nada.
No sabes QUÉ hacer
para que esa NADA pase,
o para que todo suceda
en una fracción de la fracción
de tu errática existencia.

Y te empeñas en barnizar de claro
la buhardilla
en la que amas un poco más
– CADA VEZ –
en la que eres infiel,
entre música y humo,
a esas orillas de la costumbre,
buscando materializar ritmo y gemido
dueña de cada pulso que convocas.

De repente
viene el sueño,
ese mismo sueño
que recurre a ti,
objetivándote,
y te recorre
siempre de la misma manera,
CASI,
a la misma hora
Y A LA VEZ QUE, A MÍ,
sin tenernos en cuenta,
sin preguntar
si lo queremos soñar.
Y así decidimos
gastarlo en las sombras
-de un parque absorto-
en la batalla autoimpuesta
de nuestros absurdos primordiales
deseando llamar a nuestra imagen
para romper,
romper la prisa y la distancia.
ROMPERLO TODO:
CADA NADA
CADA COMPARACIÓN
CADA AGONÍA
Apartar un momento para después,
y después,
seguir rompiendo:
EL MOLDE IMPUESTO, más que caducado,
TODO LO ESTABLECIDO
LO CORRECTO, INCULCADO, ORDENADO…
LO QUE LOS DEMÁS ESPERAN DE TI.

Te desencajas, te desprendes
INCLEMENTE, INOCENTE,
de la cleptomanía
de los instantes que sientes,
en los que todo ha sido vivido,
inventado, hurtado, manoseado.
Deseas el estallido
de una bomba original,
BESTIAL, INSACIABLE,
capaz de pronunciar tu nombre
hasta más allá de ti,
la única convicción de tu ser vivo
en medio de diablos,
desangelados,
entre comas y puntos y aparte.

Sigues deambulando por ahí
de manera sistemática
sin lograr penetrar
en esa ausencia que todavía duele,
y nada te importa
si aquí quitas
o allá pones.
Y a nadie importa
si lo haces o no.

Así es esta oscuridad relativa,
todo se mide
y pierde gravedad
SIEMPRE
con relación a la claridad del otro.
Se resuelve un argumento
y se perpetra un futuro más
-dentro de cualquier otro posible futuro-
con la facilidad de deshojar una margarita.

Aun así, NO SABES
desarmar la ecuación de un conflicto,
sacudirte ESAS ESPINAS
que han nacido en tu piel,
quitarte esa ponzoña que envenena tu sangre
que te ha llenado de fragilidad,
TANTA
que no te ha dejado mirar al otro lado de ti,
para terminarte,
para comenzar otra vez
a ser tú y otra nueva.
Jugando al escondite
con huellas que se despistan.
DESPEGANDO,
DESPIDIENDO
la exageración de tu aliento
cuando estás cerca
y cuando más te alejas.

En medio:
EL VACÍO,
EN POSICIÓN FETAL,
preparándose para nacer
– MATERIA SOBRE MATERIA –
balanceándose
antes de desaparecer,
definitivamente,
por el borde de tu vida,
para parirse
en su propio corazón
bajo un cielo que lo entienda.
EN UN DÍA AZUL.
O EN UNA NOCHE QUE SEA.

María Villar/ un octubre cualquiera

OCTUBRE…/OCTUBRE 2019 (SIN TÍTULO)

REVOLVER HUMO-2

 

(SIN TÍTULO) OCTUBRE…/OCTUBRE 2019

 

“No soy el espacio,
sino el aire”.
La pregunta
cuya respuesta desconoces.
Esa brújula
que no tiene norte, ni dueño
y no desea verte morir tan veloz
con tu aliento de cerveza
y ese perfume de paredes cerradas que te gastas.

Compartimos
una mirada entre paréntesis,
una bala que se desliza en el tambor
que no desea oírse,
ni temblarse
aunque salga de sí misma
hecha furia y plomo encendido.

Cargamos los ojos
con palabras sin decir,
aun sabiendo lo que duele
ser nosotros sin serlo del todo,
a pesar de ir saltando
entre tumba y tumba,
a pesar de nombrarnos
con los ojos cerrados,
por las calles que, todavía,
no nos conocen,
por los días que
no hemos visto,
por tantas noches desquiciadas,
por todo lo que nos ha despedazado
sin darnos cuenta.

Seguimos el cuento
que nadie ha escrito
por esa arena sin descubrir
en una playa de extrarradio

Y nos nombramos, nos nombramos,
sobrehumanamente, furiosamente,
nos nombramos.
Sabiendo
que estamos tan solos
como esa brújula sin norte,
como el espacio,
el aire,
la pregunta,
la bala sin disparar,
la tumba,
y los ojos cerrados…los ojos abiertos
los ojos buscándonos,
siempre,
en ese cuerpo que no encontramos,
en tu respiración jadeante,
en mi espalda que se arquea
y una piel que te llama en silencio.

M.V.

El vídeo-audio ha sido grabado por Roxana Villagrasa

PIEL

EL CALOR DE LA PIEL

Alguien, libre y salvaje, está al acecho de un soplo de aliento que desordene los copos de nieve depositados en tu pelo. Quizás el sencillo contacto de otra piel que te haga perder la costumbre de la tuya mientras se resuelven valles y médanos.

Una vez despeinada la risa ya la ingenuidad se convierte en arte, por el que descienden las yemas de los dedos, trazando nuevas formas que desean ser amadas por tan precioso calor. Es ahí el lugar en el que el estremecimiento se hace dueño de sí mismo y decide buscar hasta el infinito…

M.V.P.

 

AUSENCIA

PRESENCIA-AUSENCIA

(A G. por los momentos de amnesia súbita y ausencias sin explicaciones)

Se desliza el tiempo transparente entre tus labios y mi cintura, mientras persigo tu reino placentero, haciendo pausas antes de bailar en mudanza de cuerpos. Me toca, entonces, esa hoja intacta de tu piel como un lamento que se adentra en un encuentro de caricias para morir, acaso, entre estas aguas de la existencia.
Y es aquí, cuando me demoro y circulo por un tránsito de soles en miniatura, en un momento de sombra tranquila, para pronunciar tu nombre sin saber si la sílaba se tornará en ausencia.

María Villar

OCTUBRE

Todo lo que no se ha podido controlar
ha quedado atrás
estrellado entre miles de descontroles
iguales, similares, sempiternos…
rebeliones cortadas de raíz
rebeliones rodadas hasta la última secuencia.

Días tejidos de más días,
rutinas de acción que siguen un guion
incapaces de parar la pulsión,
de ver los sonidos que los envuelven,
de notar la pupila que se ha posado en su piel,
tan ocupados,
SIEMPRE,
en leer los mismos podridos titulares de prensa
para poder seguir lanzando al aire
el exabrupto de su diatriba.

Seguir con su vida
tal y como la han programado
-con disfraz literario incluido-
es su único y total objetivo
y no interesa ver hacia los lados
llenos de basura que molesta:
desahuciados, excedentes de borrachos,
drogadictos por omisión,
estudiantes sin futuro, mujeres sin libertad,
putas y viajeros por necesidad,
artistas en precario,
solitarios por soledad
¿ALGUIEN POR DECISIÓN?

Ya no queda nadie cercano y abrazable,
se han agotado los insomnios
y las páginas en blanco han dado paso a otras,
TANTAS,
como posibilidades divisadas.
Y aún así
nos hemos permitido el lujo
de desperdiciar el momento aquel
en que estuvimos solos
y tuvimos la oportunidad de poder vernos y comernos
POR DENTRO Y A FONDO
igual que una ola elige una roca
y no otra

PARA ROMPERSE
mientras escribe el último alegato
sobre el amor y la muerte
justo en el momento
en que el humo estridente de su cigarrillo
desaparece bajo la arena de aquella playa exacta.

Tal vez se encuentre allí
ese infierno disipado que nos conviene,
el que agita sus alas
entre tu latido y el mío
tratando de alzar un vuelo único
de incandescente satisfacción
que nos queme definitivamente.

-UN VANO ESFUERZO DE ACELERACIÓN ENTRE SEMÁFOROS EN ROJO-

Y al final
te das cuenta
de que el calendario tiene una hoja menos,
que se ha caído sola,
no porque sea otoño,
no porque espere que el mundo la levante
y le pague un entierro poético
sino porque, en realidad,
lo que desea
es que algo comience
dentro de ese mundo
que nada entiende
y todo pretende.

Tu cuerpo mismo se confabula nocturno
buscando en un mar rompiente
ese lugar oculto
en el que escuchar,
POR ÚLTIMA VEZ
la única música que te gusta.

Quizás, entonces,
salga el sol para alguien
aunque no seas tú.

© María Villar Portas

ANIMAL

Animal con aspecto de movimiento
representas dificultad en un evento natural,
barajando características
de un fenómeno físico grave:
naces de la marca frívola del artista.

Corre a casa

-CORRE- a buscarte

desde tu nacido humedal

a una nonata Tierra manipulada.

Manipula

Manipula a partir de la preocupación,
del cincel sobrenatural de la nada.

Manipula

Desde la metafísica del físico
que vive en simpatía con la materia veloz:
con tu vida estándar,
con tu punto medio,
y a medio hacer.
Tus medias palabras
y tu raíz desplumada.

Sufre sufriendo.
Sufre
con la entidad categórica de tu crónica,
que casi acepta
una contraseña de tolerancia,
antes de tirar
de tu palo sintáctico en construcción.
Todo,
mientras usas la consigna de la ubicación
para cometer un desastre de confianza
-y varios desahucios-
en tanto construyes clavos
que explotarán en ataúdes.

Destruye y huye.

Huye a través de la dependencia,
de un trabajo que nunca recibió accesorios,
hasta conseguir vivir en caos.

Construye.

En la esencia de la resistencia de la existencia,
la que subsiste siempre
para ser deconstruida después.
Conocido ese vago desmoronarse de fragmentos,
innecesarios, mínimos, perezosos…
buscas hundirte en acción indefinible de tus manos,
almacenar
tus objetos mentales
en un cuadro que equilibre
tu columna indescriptible,
hasta poner orden en cada vértebra,
que tu contenido cognitivo
sea depositario
de la imagen en movimiento.

En esta euforia psicológica
agitas tu instalación característica,
te conviertes en línea,
que entrega otra línea,
en un programa de estudio emocional en curso,
que no es más,
que una representación interna
de la inducción de tu blanda muerte pasable,
que nadie juzgará racional,
pues comenzó
dentro del reflejo de una escala,
haciéndose oficial así,
tu ligereza inteligente.

Inteligencia.

Inteligencia construida
sin salir del brillo de tu cuerpo…
y de sus fenómenos orgánicos.
Supera cualquier valor administrativo funcional,
tomando posesión de la ejecución de tu vida,
ese arroyo sin propiedad,
ni troncos que floten muertos en el sistema,
fijando una reparación que te sirva de apoyo
para seguir fluyendo.

Fluye.

Fluye y confluye
para constatar que estás vivo,
y en ejercicio de tu extinción,
de todos los dibujos que te representan
sin ser tú, o siendo tú,
sin saberlo:

-Verdadero adepto
a la capacidad de la tierra,
para superar,
antiguas cabezas grises,
HECATÓMBICAS,
esas expertas
en aniquilar la sustancia veraz
del alma y la perversión;

-Agente causal de superación,
con posibilidad de resultados.
Sin temor,
ni a las consecuencias,
ni al posterior nivel de presión
que te vuelva
a un estado anterior de preocupación.

-Trabajador capacitado.
Sin duplicidades,
ni divisiones territoriales,
ni uniformes
-que insistan con ansiedad-
sobre tu disposición al juego mental,
o no.
Mientras tú
sólo buscas experimentar,
modificar, crear…

Con la responsabilidad de la abstracción,
a la que agregas signos de conocimiento,

O

CON

CIMIENTO,

y toda la potencia de la práctica.

Capaz.
Sí.
Capaz,
de modelar cada división de la vida,
la tuya, la nuestra,
hasta presentar entre los dedos
el propio valor de una órbita sin precedentes.
Esto no hay diván de psiquiatra que lo resista.
No hay libro de instrucciones que lo enseñe.

Ahora es cuando dejas de ser animal
para ser más animal todavía.
La verdadera fiera,
que se carga todo,
para empezar de nuevo.

Animal perfeccionista puro y brutal.

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© María Villar Portas