MIENTRAS ES HOY

Mientras es hoy,
todavía,
permaneces sentado en la estación,
esperando que se pose un otoño
en la pupila de los días.
Que llegue
con ánimo de quedarse,
de unirse a este silencio nuestro,
tan lleno de otros silencios,
de instantes sombríos
que intentan sobrevivir a otra noche,
mientras hay tiempo,
todavía.
Y es en esta ausencia de luz
cuando el momento se constata
y se convierte en siempre,
aunque nunca ahora,
esa presencia corpórea
y aquella mirada nuestra
desgarrada de fantasmas
preparados para morir en medio de la noche.

Otoño que cae sobre las horas
para anidar entre las hojas
de un libro que vive en la garganta,
de palabras diluidas en lluvia
en pugna por romper ese algodón sucio
de las mañanas
y brillar por encima de las nubes
abandonando un mundo abandonado,
una lágrima que busca
reír a carcajadas
entre las ventanas y las islas
con la delicada lejanía de ayer,
mientras es hoy,
todavía.