VÍDEO-POEMA “AGORA”

Os dejo aquí uno de los poemas que leí ayer sábado 29 de julio en O Galo do Vento en el recital y micro abierto organizado por el colectivo poético Alter Ego.

El poema está en gallego, que es mi lengua, y he decidido dejaros la traducción para que lo entendáis en su totalidad. Este poema fue recitado también el 30 de junio  en A quinta da Carmiña, un centro social ocupado autogestionado de mi ciudad, Vigo, con motivo de un encuentro artístico en favor de los refugiados, para apoyar su acogida y poner el acento en el hecho de que en España no se están cumpliendo los pactos de acogida.
Este poema fue escrito después de hablar con muchas mujeres, la mayoría sin papeles, y otras refugiadas políticas, que a pesar de los horrores que han vivido, y aún viven, todavía conservan un hilo de esperanza que les da impulso por seguir adelante.

El poema se titula  Agora, en castellano Ahora

Aquí la traducción:

AHORA ( REGUGIADOS SÍ, GUERRA NO)

 

Todavía no puedo entender

cómo he llegado a habitar este infierno

en el que aún me esperaban

más demonios y más sombras

que los que dejé atrás.

Sólo encuentro piedras

que afilan sus dientes

para arrancar de mi carne

pedazos de mis sueños primigenios.

 

Macabro festival burocrático

al que nunca se me invitó.

 

Senderos llenos de noche

con amenaza de lluvia

y de hielo que hiere

la última luz del sol,

tanto,

como la mía propia.

 

¿Y qué me importa todo

cuando el dolor

es un muro infranqueable? ¿cuándo sólo hay sangre en las calles

y los hombres son devorados

por otros hombres,

ocultos por máscaras

que los defienden

de lo que no desean ver?

 

¿Por qué tendría yo

que llegar

a esta desembocadura

llena de gusanos

habiendo habitado

ríos llenos de vida y frescura?

 

No entiendo este mundo

que pacta alianzas

entre ratas de corbata

y coches oficiales.

Y desearía no haber nacido

entre estos monstruos inútiles.

 

Sé que ya nunca

poseeré el descanso

y que habrá alguien

que jugará con mi calavera

cuando me hunda para siempre

en este lodazal

de conciencias en venta.

 

Me interno más y más

en una tormenta

que se abre paso en mis pensamientos,

cuyo fuego en estrépito

recorre ya mis venas

alejando de mí

toda posibilidad de paz,

de música para una calma venidera.

 

Quiero saber

a quién confiar mi transparencia

para que no sea inútil tanto trabajo,

y posar la mirada

en un horizonte

en el que poder sembrar un futuro

lleno de lunas y soles.

 

Imploro:

¡No me dejéis otro invierno

en medio de la furia

para ver cómo muere mi silueta

y una vez más

sentir cuchillos atravesándome los huesos!

 

Me despierto en bosques

llenos de lágrimas rojas

de otras personas como yo,

desahuciadas de sus tierras,

mientras el reflejo de nuestros rostros

en los espejos

es un mar de nubes oscurecidas

con presencia de imposibles.

 

Todos juntos descendemos

hacia un agujero lleno de esperas,

buscando respuestas

a los cómos y los porqués

entre pedazos de noche,

manos heladas,

y desfiladeros de tiempo.

 

Un caminante solitario,

un soñador,

quizás un loco,

sostiene en lo alto una luna,

antorcha que ilumina

las manos abiertas

en busca del calor del sol,

que le dice que es libre,

para dar sus pasos,

persiguiendo un jardín

que sólo habita en su memoria.

 

En el aire hay una fiesta

aunque los pájaros ya no vuelan,

y en la tierra amanecen nuevas vidas

que no conocerán

a quienes se beben sus latidos.

 

Es ahora,

cuando florece el alba,

y aún puedo sentir mis pasos

en la penumbra,

ahora,

cuando quiero una calle

por la que caminar

sin que la muerte me señale,

y encontrar a aquel niño que fui

que unía trozos de luz

para construir su futuro.

 

Ahora.

Ahora es el momento.

 

© María Villar Portas