VIOLETA-Poema recitado en o Galo do Vento con motivo del día internacional contra la violencia de género 25-noviembre-2016 (Organizado por Nahir Marrow)

violeta-poema-2-figura-mujer-blanco-copia

VIOLETA

 

Sí, Violeta.

Estás aquí,

aunque sin estar,

escapada de aquella guerra

que te abrió el estómago

DEFINITIVAMENTE

hasta que te aniquiló

para poder vivir.

 

Y ahora que no eres tú,

es cuando más eres,

en esta otra vida

construida sobre las cenizas

de las heridas y los insultos,

incluso de tu resistencia valiente.

 

Tantos días gastados

buscando en el espejo

la imagen reconocible

de la mujer feliz,

y sólo encontrabas

la mirada extraña

de un ser sin ilusiones,

un animal herido,

PELIGROSO,

que pugnaba por salir del cristal

y gritarte

que vivieras tú

que aún estabas en pie

y podías luchar.

 

Violeta,

la de la piel tatuada de hematomas violetas,

de ojeras violetas, de palizas violentas, de heridas invisibles,

te contemplaba desde el otro lado

esperando una rebelión que tardaba.

 

¿Cómo arrancar de ti

ese puñal que se clavaba

todos los días un poco más

hasta desangrar tu autoestima

tanto como tus venas?

 

Notabas como el odio

te crecía muy adentro

y sentías vergüenza

de la venganza que sentías

que querías.

 

VIOLETA, violín violado, violentada vida violenta…

 

Tu vida es algo más

fuera de las paredes que te aprisionan,

del sujeto que te sujeta

porque así lo ha aprendido,

porque su masculinidad depende de su agresividad,

y no se ha dado cuenta,

o quizás sí,

de que sin ti no es nadie,

nada,

y en realidad él es el verdadero asustado

que tiene que justificar su poder

a fuerza de fuerza,

sin otra sabiduría

que la de infligir dolor.

 

Violeta,

amada en esta tu otra vida,

tu verdadera vida, tu yo auténtico,

sin angustias,

sin fracasos falsamente adjudicados,

puesta en tu propio camino,

ese que reconoce tus huellas y te pertenece.

Ahora pisas el suelo que quieres,

sin justificarte, ni amedrentarte,

valiente, Violeta.

 

Se ha acabado aquella ceguera

que te impedía ver

la serpiente atenazando tu garganta,

la misma que hacía

que no notaras el frío

de tus propias lágrimas,

ni el dolor de cada tortura

en el alma y en el cuerpo.

 

Hay un río de luz

delante de ti

destellando la oportunidad

de sentir tus latidos únicos,

que guarda alegre

el contacto de tu piel entre risas

y que respeta tu libertad

para secarte al viento que deseas.

 

Seducirás cuando quieras

y porque quieres,

sin obligación,

sólo porque eres tú,

y tú tomas tus decisiones.

 

¿Recuerdas Violeta?

Los sueños están para cumplirlos.

Ahora que, al fin,

te has levantado orgullosa de ti misma

y te has sonreído en el espejo

¡abre los ojos y empieza a soñar, empieza a vivir!

———————————–

© María Villar Portas

Anuncios