EXTENSIDAD

Espero, y no llega,
esa locura circular,
de ser,
nube de tormenta en cielo de verano,
capaz de pulverizar piedras, pieles,
carne atada al hueso inefable de la vida.

Todo, para continuar
rodando en carrera infinita,
o volando en zigzag
sobre abismos, almas impenetrables,
impermeables a cualquier sentimiento.

A nadie conducen estas arenas en los caminos,
aniquiladas quedan a la primera pleamar,
mientras el ave presiente el alba
y echa a volar, una vez más,
para compartir su aire conmigo.

Mas queda siempre:
el vacío que produce la edad,
aquella sed de historia diferente
obstinada en permanecer inédita
en nuestras huellas,
o el golpe del ala contra el viento
para dominar el equilibrio.

Y que todo siga igual.
Incluso aquellas cicatrices
dejadas por la felicidad
al fondo de la pupila.
También la extrañeza de saber
que la distancia se completa
con la extensidad del tiempo.

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© María Villar Portas
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Desierto de Namibia. Foto de Vagamundeando.com
Desierto de Namibia. Foto de Vagamundeando.com

HUMANA OSCURIDAD

Espero en la profundidad de este calor
un prodigio de silencio feliz,
un mediodía en plena noche
para el momento de la mirada.

Y hay una corriente de vida,
entre azul y azul,
que busca ser blanco en la diana
capaz de cambiar la rutina del segundero
para llegar al momento álgido de su dicha.

¿En qué punto del cielo
puedo fijar la pupila?
Crees que las estrellas están ahí
para romper tu oscuridad
cuando ni siquiera los pájaros
pueden saber que vuelan
si no poseen la conciencia del aire.

Desconocemos si somos uno o demasiados,
incluso cuando pensamos ir contracorriente
permanecemos en el mismo cauce que los demás.
Todos iguales, marcados o no,
heridos por los dardos del río.

Busco con ansiedad ciertos lugares,
aquellos donde nacen el viento y la verdad,
el escondite de la justicia,
y la fortaleza intensa del ser humano.

Miro a mi alrededor,
cazadora de profundidades camufladas,
oculta por esperanzas desvaídas,
y sólo veo hielo y prisas,
pasos que se mezclan con otros.
Así siento que pierdo la señal de mi destino,
que nada hay comparable a mis fantasmas
ni a las inquietudes de mi jardín.

El tiempo se acorta en mis anhelos.
Quisiera ser noche para tener siempre
una luna que ofrecer,
un techo cuajado de luces para cobijar
y que la mía sea una correcta,
humana oscuridad.

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© María Villar Portas
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HUMANA OSCURIDAD

Imagen tomada de Internet