VÍDEO-POEMA “SIN SILENCIO”

Os dejo un vídeo del poema Sin Silencio que fue leído en el recital benéfico “Yo también me muevo por el TDAH” a beneficio de la asociación ANHIDA,que se celebró el pasado sábado 24 de junio en el Café De Catro a Catro  Un evento magníficamente organizado por Paula Xirasola a quien, desde aquí, quiero felicitar por la iniciativa y agradecer que haya contado conmigo para una ocasión tan especial. Gracias Paula.

CUATRO/ INAUDIBLE (poema)

CUATRO : INAUDIBLE

 

¡Escuchad!

¡Escuchad cómo cruje la noche!

apretada contra las paredes,

perfilada en cada mueble

y en cada curva de la carretera,

tocando a la noche que la antecede.

 

No es una noche más,

no una noche cualquiera,

deshilvanada entre estorbo de relojes,

ni una noche menos

resonando en medio del cerebro

devorando cualquier brillo

que se atreva a destacar.

 

Quizás nadie la ha visto llegar,

tan temprano y acicalada,

entre tanta casualidad,

tantas tarjetas de visita,

tanto polvo que nos pellizca los ojos,

y tantas risas por segundo.

 

Es más fácil

cubrirse la cabeza

con ramas de árboles

y ver a un cocodrilo

llorando apresurado

una vergüenza perjudicial,

que escuchar una leve canción

escondida entre dos miradas,

dos respiraciones que coinciden

en el secreto de la sencillez.

 

Ahhhh!

No estamos instruidos

para captar ciertos sonidos mudos,

esas señales que se alojan tranquilas

en medio de nuestros caos cotidianos,

y persistimos en el empeño

de asfixiar lo que no vemos,

y lo que vemos

pero no prestamos atención.

 

¡Escuchad! Repito.

¡Escuchad!

Cómo cruje la noche,

esta precisa noche,

en la que suenan los cuerpos

y algunas almas se golpean,

salvajemente,

apartadas de cualquier testigo,

y al compás,

de cualquier compás

no compartido,

fugaz,

pero capaz,

de partir hasta el último aliento

de sus propios huesos.

 

Escuchad cómo se aparta

ese manto de nubes grises

que nubla cualquier otra percepción.

 

Sólo esos jardines

tendidos en el suelo,

como soñando,

han escuchado

ese dominio de la oscuridad,

en medio del frío y la intemperie,

y han perfeccionado,

aún más,

su música

para liberar un vuelo de pájaros

en la primera mañana

cuando la hierba finge llorar.

 

Cruje la noche,

cada noche,

mientras una mujer,

en cualquier parte,

sufre el sonido

de una puerta que se cierra,

sobre su vida,

para siempre,

y ya no tendrá

ningún mundo para vivir,

y tendrá

que soñar otro,

que deje de gritarle por dentro,

y de llorar…

y de suplicar.

 

Esa mujer de cualquier parte,

es una mujer de tamaño natural,

que acaso llame a tu puerta,

alguna vez,

para pedirte sal, o azúcar,

o un poquito de atención,

aunque tú no la oigas.

 

Ella posee la cualidad

de oír al universo entero

y hasta el giro de la tierra

mientras el placer arquea su espalda,

aunque jamás pondrá en una balanza

su aburrimiento y el tuyo.

 

Cruje la noche,

esta misma noche,

la que ninguno escuchamos,

igual que crujen

las hojas secas a tus pies

en la parada del autobús.

————————

© María Villar Portas

#vigociudadpoetica

(Poema leído en el recital del 21 de abril de 2017 en La Fiesta de los Maniquíes/Vigo)

CUATRO-INAUDIBLE-NUBE DE PALABRAS

DOS (POEMA DE IDA Y VUELTA)

DOS: Poema de ida y vuelta

 

No dudes de la existencia poderosa

de todos esos demonios callados

que se esconden en tu abdomen

y difuminan tu ser,

a pesar de ti,

o de nosotros.

Tu destino te resarce de la noche

entre clamores que te han dejado atrás,

aunque no tú a ellos,

porque desconoces tu propia mirada,

todavía,

porque todavía no has conocido tu propia muerte,

la que te espera detrás de tu mundo.

E insistes en abandonarte a un lienzo

inacabado,

pretendes que un grito perfore el universo

en medio de tu frente.

Dime,

¿cómo será esa ausencia de mareas

entre luna y luna?

entre el odio, la rabia, la ira

¿cómo será ese calor,

tu calor,

con el que pretendes pintar el frío?

Sin duda,

ya no veré,

(no poseo ese tiempo para ver),

el estallido de tu aliento en el cosmos,

capaz de traspasar

su propio sonido,

capaz de triturar

todas las ironías

contenidas en el laberinto…

Sí.

El aire está mal inventado,

y los minutos,

y todos esos cuervos

que te sobrevuelan.

Ninguno tiene tu armonía.

No guardes tus raíces

en ese ambiente de despedidas traumáticas.

Busca oxígeno

en habitaciones nuevas,

en las que se inventan poemas

capaces de apearse

de los sin-embargos.

¡Deja ya

de dedicarte infelicidades

y regodearte en los errores!

Asómate a la montaña de ti mismo,

en silencio,

o en aullido

de un mar que te grita.

¡Qué podría decir

mi sangre volátil

ante el sutil soplo

de tu vibración.

Inmersa toda ella

en el calor de tu inspiración,

tan sólo mis venas

conocen su angustia…

y su amor.

 

 

 

Su angustia…su amor…

tan sólo mis venas se reconocen

en el calor de tu inspiración

inmersa toda ella

en tu vibración ,

ante el sutil soplo

de mi sangre volátil

¡qué podría decir!

de un mar que te grita

en aullido

de ti mismo,

o en ese silencio

asomado a la montaña

de los errores en qué te regodeas

y te dedicas infelicidades.

¡Déjalo ya!

¡deja!

esos sin-embargos

incapaces de apearse

y de inventar poemas

en las habitaciones nuevas

donde buscas oxígeno,

ese ambiente de despedidas traumáticas

en que guardas tus raíces.

Ninguno tiene la armonía

que te sobrevuela

sin todos esos cuervos,

y los minutos,

y el aire,

están mal inventados.

Sí.

Contenidas en el laberinto

están,

todas las ironías

capaces de triturar

su propio sonido

capaces de traspasar

el cosmos

en el estallido de tu aliento.

No poseo ese tiempo para ver,

ya no veré,

sin duda,

ese frío

con el que pretendes pintar el calor,

tu calor,

y cómo será ese calor,

ni que habrá entre el odio, la rabia, la ira

y la ausencia de mareas entre luna y luna.

Dime.

Qué pretendes

cuando quieres que un grito

perfore un mundo inacabado

en medio de tu frente

cuando insistes en abandonarte a un lienzo

que no existe,

pero que te espera detrás de tu mundo

porque todavía no has conocido tu propia muerte,

todavía desconoces tu propia mirada,

aunque no ellas a ti

y entre clamores te han dejado atrás

mientras tu destino te resarce de la noche,

o de nosotros,

a pesar de ti,

y difumina tu existencia,

la misma que se esconde en tu abdomen

con todos esos demonios callados

que no dudan de tu ser poderoso.

© María Villar Portas

 

DOS-POEMA DE IDA Y VUELTA-2

VÍDEO-POEMA “FÓRA DO TEMPO” (NON QUERO FLORES)

El vídeo que aquí os dejo ha sido grabado por Chisco Nenúfar Pérez durante el recital feminista organizado por la Concellería de Igualdade del Ayuntamiento de Vigo con motivo del Día Internacional de las Mujeres, acto que tuvo lugar en la Casa Galega da Cultura.

La lucha de las mujeres continuará mientras exista una sola mujer maltratada, discriminada, asesinada.

¡Ni una menos!

También os dejo el poema escrito para que lo podáis leer con más detenimiento los que queráis.

FÓRA DO TEMPO / (NON QUERO FLORES)

Vivo fóra do tempo e as celebracións baleiras

danzando arredor dun lume frío,

unha melodía arrepiante

ateigada de mutilacións xenitais,

de vendas que me deformaron os pés por centos de anos

porque era atractivo para os homes.

 

Preciso a páxina concreta da historia que nos deben.

Non quero flores.

 

Fóra do espazo, vivo.

Cando sendo nena me casaron por conveniencia,

e morrín cando me preguntaron: por qué choras?

cando tentaba parir ós meus 12 anos.

 

En calquera espello

podo ver a miña face maiada

porque a violencia doméstica está permitida no meu país,

e tamén aturo que o meu home

custodie os bens conxugais,

e que me ordene, me use, me mande…

 

Tamén vivo esa separación

entre ti e mais eu,

pero só cando queres ti,

non cando o quero eu.

Eu non decido.

 

Mais non quero flores,

non,

non as quero.

Quero a páxina da historia que nunca foi escrita,

que nunca foi pensada.

Aquela páxina invisible.

 

Non existe o sol, no país do sol,

cada vez que unha xuíza me pregunta

se pechei ben as pernas cando me violaron,

e son eu a xulgada e non o meu violador.

 

Fun científica, pedagoga, poeta, pintora, doutora, inventora…

pero non aparezo na historia,

esa historia sobre as mulleres que nunca existiu.

A historia dos días que seguen a roubarnos

cada vez que o noso salario é menor có dun home,

cada vez que nos negan un posto significado nunha empresa

a prol dun home.

 

Non. Eu non quero flores,

migallas para a autocompracencia.

Non quero palabras

que non chegan máis aló

do fume azul da punta dun cigarro

porque non chegaron a pronunciarse xamáis.

 

Non creo neses soños eternos de ledicia

que nos venden dende púlpitos sagrados ou laicos,

nesas conversas secretas endexamais mantidas.

 

Quero respladecer polo meu propio valor,

a miña propia vida,

sen que flúan bágoas

de agradecemento mal entendido.

 

Ter a parte que me corresponde

por xustiza, non por favor.

 

Quero reflectirme fóra dese tempo,

dese espazo escuro

no que sempre queren pecharnos,

e amosar a miña forza

a este mundo que é tan meu coma dos demais.

 

En igualdade.

Farta de flores nas tumbas,

farta das tumbas e flores serodias.

Historia que se nos debe e pola que loitamos.

Existimos agora, coma sempre existimos

por moito que os homes que escribiron con tanta ignorancia

quixeran aniquilarnos.

 

Recende a miña vida propia

e noto aromas de salvaxe liberdade,

de palabras que xorden dunha boca non torturada,

dun lume que levo ardendo no corazón.

 

Aquí estou.

Viva.

Eu son a flor.

E cando digo eu,

digo vós,

digo nós todas.

Somos un xardín vivo,

non precisamos outras flores,

especialmente as flores murchas da morte por omisión

ou asasinato.

Precisamos un espazo de xustiza e igualdade real.

 

© María Villar Portas

 

Vigo, 6 de marzo de 2017

 

MARÍA VILLAR-6-MARZO-2017.8 - copia-TRATADA

 

 

 

 

 

UNO-Poema recitado en el open mic de la Fiesta de los Maniquíes el 19 de enero de 2017

UNO

Contenido confuso

cae amontonado

dentro de mí,

y se hace latido

mientras me consume el ansia

de lo ilegal,

de dinamitar el lazo que ata la vida

a los mástiles y velas que la impulsan

a la vez que sigue la estela navegante,

la misma,

siempre,

con una ola tras otra,

y sus batallas navales,

tan hipócritas como su moralidad

o su estrecha conciencia.

 

Codiciada esa isla remota

con los nervios flotando alrededor,

convertidos en una extensión humana más,

que no es otra cosa

que un apéndice de la soledad venerada,

requerida,

tantas veces,

para poder imaginar canciones nuevas,

llenas de océanos desconocidos

que habitan aún en nosotros.

 

Desciendo incómodas metáforas

para llegar al interior de los contenidos

Y PIDO MÁS,

QUIERO MÁS, MUCHO MÁS,

MÁS POESÍA,

MÁS LITERATURA DE VERDAD,

libre de infantilismos facilones,

de romanticismos cursis

y versos muy cuchi-cuchi

que visten la galantería de colores.

QUIERO MÁS

POESÍA AUTÉNTICA

que haga sentir la respiración,

el contenido del alma,

y sus venas, su aliento,

ese brillo en la sangre,

capaz de rozarte la piel

y producir un escalofrío

mayor que el horizonte

con su olor a lejanía,

y chimeneas

llenas de sensaciones afiladas,

o atenuadas,

que se mezclan suaves

insinuando su seducción

o soltándola a bocajarro,

mientras la nostalgia se aparta

dejando libre otra ruta.

 

Una vida extensa

salpicada de miradas

con textura marítima,

hecha de azules misterios

y de viajes que no cesan.

Tesoros habitando imaginaciones,

remos que destrozan

todos los paraderos conocidos

que viven anclados

en enigmas que ya han memorizado,

y que temen

hacer descubrimientos

más allá de su carne y sus pulsiones.

 

Está ahí, todavía,

un mundo que no entiende

su propia historia,

que se para

a contemplar viejas estatuas

en tanto él mismo

es contemplado por el cielo

en sucesión inabarcable de infinitos.

 

Nos repetimos hasta lo insufrible

en aciertos y desatinos,

en provocar,

una y otra vez,

las mismas heridas

en los mismos seres,

y no somos capaces

de dejar nuestras orillas

para llegar a conocer otros mundos.

 

Ahogados en el desierto

del tiempo pretérito,

de nada sirven glorias

conquistadas con sangre ajena

cuando pretendemos lanzar palabras

al aire y al mar,

cuando queremos lanzar nuestros delirios

en campo abonado

para que florezcan atmósferas genuinas

y la actualidad sea, aparentemente, feliz.

 

Hemos aprendido a aprender,

y no aprendemos.

 

Nos equivocamos, acertamos,

nos engañamos

difundiendo orgullo en una civilización

pretendidamente moderna

que navega con peligro entre temporales

y vías de agua,

mientras, despacio,

expande su dulce apariencia envenenada,

o penetra, con fuerza,

hasta el fondo de sus sueños,

para ir a estrellarse contra su imagen

que la espera en el espejo.

Y le llamamos FUTURO,

o algo así,

aunque no sepamos muy bien lo que es,

si es que es,

ese tiempo,

o cómo se conduce o se negocia con él,

con ese barco

que es puro naufragio

antes aún de suceder.

 

Y lo que ocurre,

lo que de verdad vemos

y podemos constatar

es que el ser humano es hermoso,

a pesar de sí mismo,

con sus luces y sus sombras,

equivocadas o no.

Porque somos imperfectos,

y en el fondo eso nos gusta,

pues nos hace diferentes,

y sobre todo,

porque amamos ser,

incluso, sin estar.

 

Así:

medio confusos, torpes,

espabilados o sabios.

Humanos nada más,

nada menos.

Somos.

Incoherencia pura.

© María Villar Portas

uno-nube-mundo

 

 

 

MODIFICACIONES EN ROJO -XXXII-

-XXXII-

Asistimos, impávidos, a la marcha de las horas. Apenas somos capaces de contenerlas, unos instantes, en una frontera de sueños y designios atados, como globos, por un tenue hilo de luz.

Burbujas llenas de las fragancias de nuestras locuras, de amores que llegan y parten sin preaviso, de sexo desinhibido, de mariposas blancas, ángeles caídos… y de tantas cosas impronunciables. En cada una de ellas ha encontrado refugio una noche distinta que enmascara la partida de tantos días aburridos, de tantas personas entre las sombras esperando la llegada del alba.

Me quedo quieta, aguardando no sé muy bien qué, insomne entre mis huesos, anhelando que se marche ese dolor que existe en mis venas y no sé pronunciar, o no me atrevo, o no quiero, por miedo a revelar su secreto mejor custodiado, que es grande y destructivo. Sí, sí sé lo que aguardo, aguardo un suceso brutal que rompa de una vez con todo lo que yo no soy capaz. Mi fortaleza sólo es mental.

Esa oscuridad que se cierne ya me ha visto vestida de crepúsculo tantas veces, que se ha acostumbrado a mi mirada pulverizada y ya no la teme, ni yo a ella. Somos cómplices desde hace milenios y llevamos a cuestas nuestros esqueletos hechos de galaxias con sabor a polvo eterno. De nada vale ser.

No me acostumbro, todavía, a desvelar con constancia, ese aire inmemorial que nos envuelve y nos devuelve al intenso delirio, para nada natural, de cada estallido, de cada bomba, de cada detonación que te arranca la vida de repente y porque sí. Y me pregunto ¿para cuándo la paz?

La paz es un globo que se nos ha ido de las manos, y aún puedo soportar su ligereza vanamente, pero me duelen los ojos de quien busca refugio entre disparo y disparo. Tiemblo en su delirio, que es mío, mientras continuamos huyendo entre alfileres y campos minados.

Nos persiguen los acantilados con ánimo de poseernos. En este derrumbe de olvidos, atónitos pájaros intentan distraernos con sus canciones trufadas de aire y sol, convirtiendo en luz la pesadilla.

Multicolores uniformes vienen hacia nosotros con afán de hermanarse, pero sólo cuando se acercan vemos sus fauces preparadas para aniquilarnos. Ya nuestras sombras han dejado de estar a salvo y han olvidado, incluso, que han sido parte indisoluble de cada huella que hemos dejado en nuestra historia. Cuesta recuperar la confianza en el ser humano que constantemente se traiciona a sí mismo.

A lo lejos se atisban los hilos de un atardecer flotando fuera de las rutinas orquestadas. Alguien ha cortado ya su última atadura para dejar libres sus sueños locos y sus ruinas. Somos muchos. Mañana seremos más.

© María Villar Portas

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